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lunes, 10 de diciembre de 2012

Fideos de berenjena

 
 Nada que ver con amasar una masa de berenjenas. Sería un linda opción pero opté por una más extraña, más divertida, más apta para cuando quiero comer sólo vegetales y nada de harinas. Se trata de hacer que las berenjenas se parezcan a los fideos cortándolas en tiras tan largas como sus paciencias y sus cuchillos lo permitan:
Para empezar, corté las berenjenas en rodajas finitas pero no tanto (3 mm si quieren ponerse matemáticos). A cada una de esas rodajas las volví a cortar en redondo, como haciendo un esperal para que el largo fuera el máximo posible. Así:
Cuanto más finitas queden las tiras, más se van a comportar como fideos (se van a poder enroscar en el tenedor, por ejemplo). Como se ve en la foto, no las cociné como lo haría con los fideos. Técnicamente debería ser posible tirarlas al agua hirviendo pero estaba muy interesada en preservar la tira y tuve miedo de que se ablandara demasiado y se rompieran. Entonces, primero les di unas volteretas en un poquito de aceite para que se doraran un poco y ahí sí agregué agua y terminé la cocción.
Lo demás sí fue como con los fideos. Usé brócolis, ajo y salsa de tomate. Evidentemente las combinaciones son infinitas: cualqueir salsa que le pondrían a los fideos, cualquier acompañamiento que pegue con berenjenas. Se me ocurre que una salsa más cremosa podría resultar más que interesante.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Albóndigas

Sigo con adaptaciones descontroladas. La verdad, cuando comía carne jamás de los jamases comí fideos con albóndigas, pero será que de tanto ver El Padrino (la primera, Michael aprende a hacer salsa mientras se inicia en el negocio familiar) se me habrá prendido de alguna parte y ya era necesario.
Los fideos son fideos (spaghettis de paquete simplemente).
Las albóndigas:
  • Un puñadito de lentejas.
  • Una ramitas de albahaca (yo usé muchas, pero a gusto).
  • Medio puñadito de miga de pan mojada en leche (menos que lentejas, pero sean generosos proque tienen que quedar bien bien firmes).
  • Sal, pimienta, esas cosas.

Cocinamos las lentejas como siempre, mezclamos con lo demás y procesamos. Armamos bolitas chiquitas para que resistean todo lo que viene. Antes de tirar a la salsa, me gusta dorarlas un poquito en la sartén para que no se desarmen. No sé si hace falta pero funciona.


La salsa
  • Dos tomates chichos o uno grande.
  • Una cucharadita de extracto de tomate.
  • Un chorrito de vino (que debería ser tinto, pero...).
  • Otro chorrito de aceite de oliva.
  • Un cebolla chiquita
  • Un diente de ajo
  • Algunos trocitos de berenjena (optativos, obvio).
  • Sal y pimienta.

Todo va a la sartén de este modo: primero la cebollaen el aceite hasta que quede bonita pero ni dorada ni nada, después la berenjena que tarda y absrobe mucho en la cocción y ahí mismo el ajo para que se cocine bien pero sin quemarse. Cuando ya está blandita pero no cocida del todo, el tomate pelado y triturado (como les guste, más o menos) y el extracto. Mezclamos bien y agregamos el vino. De a ratitos me gusta ir revolviendo para que el tomate no se pegue ni se queme. No tiene que hervir ni cocinarse demasiado así que ahí nomás agregamos las albóndigas para que compenetren con la salda. Las removemos un poco (de paso se terminan de calentar) y listo. Cuando están los fideos se la ponemos arriba y las comemos como La dama y el vagabundo (el El Padrino creo que no llegaban a sentarse a la mesa, pobres tipos).

domingo, 30 de septiembre de 2012

Dos versiones vegetarianas de un clásico festivo

Si de versiones vegetarianas de comidas con carne se trata, hay algunas más simples, otras más complejas y otras imposibles. Ésta está entre las últimas. El clásico vitel toné lleva peceto de base y atún y anchoas en la salsa. De ningún modo es posible hacerlo sin carne.
Ahora bien, quise recrear un aspecto más que el sabor, que es lo que solía extrañar cuando todavía recordaba la comida con carne. Y a decir verdad quería divertirme un poco.
Entonces cuidadosamente elaboré dos formas de hacer ver que uno come vitel toné. Claro que no engañarían a nadie, pero sirven para desconcertar.

Versión I: berenjenas con salsa de lentejas.
Ingredientes:
Berenjenas: 1 mediana.
Lentejas: 2 tazas de lentejas ya cocidas con un poco del agua de cocción.
Mayonesa: 2 cucharadas.
Jugo de limón:1 cucharada.
Mostaza: 1 cucharadita.
Laurel y sal gruesa para las berenjenas, nuez moscada y pimienta para la salsa.

Elegí cocinar las berenjenas en rodajas a la cacerola puesto que así se hace la carne del vitel toné. Además, queda más tierna que asada y nos aseguramos de que conserve bien su forma. De todos modos, la "sellé" en la olla con un poco de aceite antes de agregar el agua y cocinar tapada hasa que estuviera hecha.
reservadas las berenjenas, vamos a la salsa. Seguí la receta de la salsa de atún pero con lentejas, que tienen que estar BIEN cocidas para que realmente se deshagan. Igual conviene pasar por la procesadora o similar junto con los otros ingredientes. El agua de cocción es necesaria para que tome la consistencia adecuada sin tener que agregar ni demasiada mayonesa ni demasiado jugo de limón. Las proporciones pueden variar, como siempre. Yo tuve que usar algo así como dos cucharadas del agua de cocción para lograr que estuviera bien. Mezclamos todo hasta conseguir una pasta y cubrimos bien todas las berenjenas. La clave de esto, como la del original, es que haya mucha salsa. Además, conviene dejar descansar un rato para que las berenejnas se compenetren con su salsa.
 
Versión II: hamburguesa, milanesa o carne de soja con salsa de berenjena.
Acá la base será la que les dicte el gusto: yo usé una milanesa de soja pero bien podría ser la carne de soja o cualquier hamburguesa de legumbres. La salsa es igual a la anterior sólo que a partir de un puré de berenjena.

Ingredientes
Berenjenas: 1 mediana.
Mayonesa: dos cucharadas.
Mostaza: una cucharadita.
Jugo de limón: una cucharada.
Sal, pimienta y nuez moscada para condimentar.

Seguí el mismo procedimiento que en la versión anterior. También procesé la berenjena, cosa que en general no hago con el puré, porque en este caso era importante que quedara una textura bien lisita. Una vez hecho, cubrí la milanesa con la salsa y, de nuevo, dejé descansar un poco.

Es verdad que sólo yo comí las dos versiones, pero la primera ganó por amplia mayoría: es la que más se parece a la vista y es, además, la más rica. Hagan la prueba.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Almuerzo con torta

No se trata de optar por lo menos saludable de la tierra sino de que siempre tuve en la cabeza invertir las comidas y hacer postres que parezcan comida y comidas que parezcan postres. Esta es la única que hice hasta ahora (las ideas son infinitas).
Es sencillamente este pan de zapallo relleno de choclo y cubierto de puré de batata. Pero se ve como una torta y eso es lo que importa (aparte de que está buenísimo). La idea es explotar lo más dulce de los ingredientes salados. Podría haber apelado también a la remolacha y la zanahoria. Es sólo una versión entre tantas:

El relleno:
  • Choclo: 1 chico o medio grande.
  • Leche: 1 o dos cucharadas.
  • Comino molido, nuez moscada: a gusto.
Yo cociné el choclo, lo desgrané y después lo molí un poco con la leche y los condimentos para que quedara más cremoso. También se puede rallar antes de cocinarlo, como cuando hacemos humita, pero puede que quede demasiado húmedo y el relleno se desarme.

La cubierta:
  • Batatas: 1 mediana.
  • Leche: la necesaria (va a depender de las batatas).
  • Margarina: una cucharadita.
  • Escencia de vainilla: una cucharadita.
  • Nuez moscada y pimienta: a gusto.
Esto es sólo hacer un púré de batata como siempre pero con vainilla y cuidando que no quede muy flojito. Hubiera sido ideal poder usar la vainilla natural y no la esencia, pero no tenía. Como todo, hay que adaptarse a la alacena.