Mostrando entradas con la etiqueta almuerzos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta almuerzos. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de agosto de 2012

Bollos de mandioca

Tengo una debilidad por la comida paraguaya. Y extraño un poco vivir cerca de una iglesia que para cada festividad se rodeaba de una increíble feria de estas cosas.
Así todo, nunca había conocido los bollos de mandioca. O nunca los hicieron o siempre lo ignoré porque la receta tradicional lleva carne pero cuando me crucé con la receta me fue IMPRESCINDIBLE adaptarlos a mi estilo de vida. La masa, que es lo fundamental, es la misma; sólo cambié el relleno que evidentemente podría haber sido de cualquier cosa (imagino que incluso rellenos dulces). Pero lo que vale para el guiso vale para los rellenos (especialmente de domingo al mediodía): lleva lo que hay. Con estas cantidades comen uno y medio (era para mí y sobró algo).





Para la masa
 
  • Mandioca:1/4 kilo
  • Harina de maíz: 1/3 de taza
  • Harina de trigo integral: 1/4 de taza
  • Margarina: una cucharadita
  • Sal, pimienta.
Primero, como siempre, hay que cocinar bien la mandioca. Y un poco más también porque vamos a necesitar que se haga puré y no recomiento procesarla ni nada por el estilo, el pegote de almidón puede resultar alucinante. Una vez cocida la pisamos con mucha paciencia y un pisapapas (o un tenedor y un poco más de paciencia) hasta que quede bien cremosa. Ahí agregamos la margarina, las harinas y los condimentos. Cuando agreguen lo último de harina recomiendo pasar a la mesada y amasar, así la margarina se ablanda y todo se integra bien. Queda una masa muy linda, húmeda pero que no se pega. Si se pega, agreguen más harina . Nada es exacto en el amasado.
 
Para el relleno:
 
  • Espinaca (usé congelada por mí misma, ya cocida) un puñado.
  • Ricota: dos cucharadas.
  • Cebolla: media.
  • Sal, pimienta, nuez moscada.
Acá no hay muchos secretos. Lo que hice fue saltear la cebolla, agregársela a la ricota (que conviene pisar un poco para que se ligue, sobre todo si es la que viene en "pan") y ahí mismo sumar espinaca picada (pero no tanto) y los condimentos. La espinaca, como siempre que hacemos un relleno hay que escurrirla bien, igual la masa queda bastante gruesa y la ricota absorbe algo de la humedad y no hay mucho drama.  

Ahora sí: el ensamble.
 
Estiramos la masa con palote y dedos. No tiene que quedar muy finita, calculen unos 2mm. Cortamos como si hiciéramos empanadas y seguimos así: circulito, relleno, circulito, relleno. Cubrimos con u segundo disco de masa y apretamos. No se puede repulgar como una empanada, pero enseguida los bordes se unen porque la masa es muy muy fresca.
Debo aclarar: conocí esta receta si ver un verdadero bollo de mandioca jamás, así que el ensamble es lo que salió. Como se llamaban bollos empujé los bordecitos cerrados hacia arriba, para que tuvieran una forma acorde al nombre, pero se pueden dejar con forma de empanada tranquilamente.
 
Nada más: al horno a dorar y a comer.

viernes, 10 de agosto de 2012

Pan de zapallo a la ensalada

Los viernes almuerzo con más calma. Pero igual es un almuerzo, así que decidí rescatar del conge un pan de zapallo que había adaptado de unos muffins que enconté acá para aprovechar un zapallo que amenazaba con pasar a mejor vida (nada se pierde, todo se transforma).
La historia es más o menos así. Tenía ganas de probar la masa de zapallo y esta receta me resultó tentadora porque no llevaba huevo (el zapallo cumple a veces esa función). Pero no tenía moldes para muffins ni pirotines ni nada por el estilo y para no andar con medias tintas hice una readaptación total cambiando casi nada: lo hice en molde de budín y le saqué la mitad del azúcar.
Quedó así:
Tenía estos ingredientes:
  • 300 g de harina de trigo integral
  • 80 g de azúcar
  • 1 cucharadita de polvo para hornear
  • 1/2 de sal
  • 1 de canela
  • algo de nuez moscada y pimienta
  • 150 ml de leche
  • 150 ml de aceite neutro
  • 1 taza de puré de zapallo
y lo hice así:

Mezclé el puré de zapallo con el aceite y la leche (los húmedos) y les agregué el azúcar y los secos (o sea, todo lo demás). Mezclé con cuidado de que no se hicieran grumos (igual no tiene mucha historia porque los húmedos no son muy líquidos, por el zapallo). Todo eso lo volqué en un molde de budín enmantecado y enharinado y lo cociné en horno moderado por media hora. Mi molde mide unos 30 cm de largo, pero esto funciona en cualquier tamaño aunque varía el tiempo de cocción.

Como decidí usarlo de almuerzo lo acompañé con una ensalada de tomate, espinaca (cruda) y zanahoria.
Así:
Usé la mitad del pan que había hecho, el resto será destinado a otros fines aún inciertos.